La autora describe muy bien el mundo femenino en todas sus novelas y ésta no iba a ser una excepción. Sin embargo, el argumento esta vez nos lleva a adentrarnos en la ambivalencia de sentimientos que se genera en la lucha de sexos en el mundo actual. Los roles están cambiando y nadie sabe muy bien qué es lo que quiere y cuál es su sitio. Esto genera un desconcierto y una insatisfacción profunda tanto en hombres como en mujeres, que lleva a la desconfianza mutua y a grandes vacilaciones a la hora de establecer una relación.
La novela desarrolla esa lucha de sentimientos entre la atracción y el rechazo que sienten simultáneamente los protagonistas entre sí, envuelta en un halo de melancolía, indecisión y desesperanza.