Se trata de una obra ENORME, no sólo porque es una alegoría histórica con crítica política y social (y mucho pero que mucho autoanálisis y reflexión moral), no sólo porque es un derroche de buen uso y dominio de los diferentes discursos lingüísticos (épica, lírica, novela, ensayo científico, panfleto político, telegrama, evangelios), sino porque ADEMÁS contiene un HUMOR de lo más inglés. Alcanza cotas de genialidad. El dominio de Karel Capek sobre la obra es fascinante y casi imposible de creer: un artista tan portentoso como desconocido.