La verdad es que, con la portada y con el título que tiene, es un libro que no engaña a nadie. Delirante sucesión de absurdeces y bizarradas varias en torno a una parejita de vampiros primerizos, con un humor bastante cafre y políticamente incorrecto que lo mismo puede hacer rodar por el suelo de la risa, que provocar indignación o indiferencia, dependiendo si uno simpatiza o no con la propuesta (eso sí, es una continuación de una novela anterior del mismo autor, por lo que hay cosas que se explican de pasada e incrementan la sensación de locura, si no se ha leído antes dicha novela). Resulta ideal para echarse unas risas con sus situaciones absurdas, sus carismáticos personajes y su delirante trama, a lo cual se le añaden ciertos capítulos protagonizados por uno de los personajes secundarios a modo de diario, que son una especie de parodia de los góticos y de los estereotipos en torno a ellos. Un antídoto bastante eficaz contra la moda crepusculiana.