Leí este libro hace veinte años y me inspiró un ensayo acerca de la anécdota histórica de la desaparición de Bierce y su trasegar en un mundo convulso tras la revolución. El sentido un tanto poético de la aventura y la emotividad sostenida del autor evoca la fuerza de una compleja personalidad que deja huella en la senda del creador de fantasías y universos propios. Es un libro nostálgico.