Leí este libro por conocer a un personaje más de la cultura andaluza (pues yo lo soy) y que el autor consideraba injustamente olvidado. Tengo que darle la razón al escritor pues Es Saheli (el protagonista) hizo muchas obras arquitectónica en Tombuctú creando un nuevo estilo mezcla del egipcio, andalusí y africano y que ha inspirado a Gaudí y a Miquel Barceló.
Me ha encantado la primera parte de la novela, cuando el personaje cuenta su vida en Granada y en El Cairo. Consigue transportarte a sus calles y costumbres pues está muy bien recreado. La segunda parte del libro ya me pareció un poco más aburrida y lenta. El final me parece un poco acelerado después de que el autor se recreara tanto en la primera parte; debería haber mantenido el mismo ritmo.
Aún así, pienso que es una historia muy entrañable donde el protagonista se debate entre la añoranza a su Granada natal y su vida exitosa en África.
Lo recomiendo.