Cuando empecé a leer esta saga confieso que no podía soltar los libros. Me sumergí en una especie de obsesión, aunque un tiempo después pude darme cuenta cuán mala es no solo por la baja calidad literaria que, a mi criterio, poseen los libros, sino por la cantidad de "mensajes subliminales" que esconde. No puedo mencionarlos porque sería revelar cosas sobre el contenido y tal vez la gracia del libro está (o por lo menos para eso me sirvió a mi) en leer entre líneas y descubrir cómo el circuito comercial sirve para hacer ingresar determinados mensajillos (con un halo de perversión, de hecho ) en la vulnerable juventud de hoy, con la excusa de la literatura.