El primer libro que leí de Ballard. Me deslumbró. Tomando distancia de la ciencia ficción más vulgar -aventuras espaciales, príncipes marcianos-, estos cuentos son dignos de cualquier clásico de la literatura. La diferencia -que es una ventaja- es que no se ve limitado por la "realidad" tal y como la conocemos hoy. "El último mundo del señor Goddard" plantea una visión nueva y terrorífica sobre la realidad aparente. "La tarde repentina" es un caso de metempsicosis espectacularmente relatado. El resto tiene el mismo gran nivel.