Evidentemente en esta última novela de Ray Loriga nos deja ver esos tintes "existencialistas" a los que nos tiene tan acostumbrados nuestro escritor. Sinceramente, aunque admiro mucho su prosa no recormendaría a nadie el libro si antes no se ha acercado lo más mínimo a su obra. Tal vez abusa en cierta manera a lo largo de sus primeras páginas de esa aura maldita que tanto parece gustarle.
Pero hay que ser justos y esta obra prsa una prosa bellísima que te llega a emocionar hasta el punto de cerrar el libro y parar durante unos segundos, para recapacitar sobre los duros pensamientos de nuestro protagonista.
Y no se si pecaré un poco de cotilla pero creo que este libro va dirigido a una persona con una voz grandiosa.