Carver corrigió este conjunto de relatos por quince años antes de que fueran publicados. En ellos se puede ver una radiografía perfecta de la sociedad occidental del siglo veinte. En todos existe un lenguaje cotidiano que en una primera lectura puede parecernos poco explícito, aunque es precisamente aquella característica el mayor logro de Carver; la expresión de los temores y frustraciones esenciales del ser humano a través de una narración pulcra y sencilla, que en pequeños detalles calan en lo más profundo y que son capaces de transmitir emociones y mundos completos. Destacan "Vecinos"; "Nadie decía nada"; "No son tu marido"; "Póngase usted en mi lugar"; "Bicicletas, músculos, cigarrillos".