Carver en estado puro, me encanta y quizás a fechas de hoy sea el autor que mas valoro en estos momentos. Y “De qué hablamos cuando hablamos de amor” es otra maravilla de las que hay que poner en el mejor lugar de la estantería.
La bebida, un pilar fundamental en los relatos de Carver, está presente también en esta obra. La influencia del alcohol en las relaciones sentimentales y las trágicas consecuencias que aparecen con él relucen aquí contempladas entre un envoltorio de una enorme calidad narrativa. Ahí vemos su pesimismo en todo esplendor, ese realismo sucio siempre encarnado en una situación inestable de una pareja casi siempre medio joven de los Estados Unidos, bien por infidelidad, bien como ya hemos dicho por la bebida, o por el amor, o el tiempo dedicado a su pareja o a sus hijos.
La pesca y la caza es otro de los temas que tratan estos relatos con frecuencia, cosa que no vemos por ejemplo en ninguno de los de “Catedral”. Estos dos últimos temas nombrados son las piezas claves de la inspiración y el reflejo a tratar de la vida cotidiana en Raymond Carver. ¿Quién mejor la representa que él?
Más relatos que en su antecesora “Catedral” pero mucho más cortos, si lo comparamos por ejemplo con su primera recopilación de cuentos editado en España por esa fabulosa editorial llamada ANAGRAMA.
Entre los destacados resaltar: “Belvedere” (para mi opinión de los tres mejores relatos que ha escrito Carver), “Veía las cosas más minúsculas”,”Diles a las mujeres que nos vamos”, “La calma” y “Todo pegado a la ropa”. Pero aclarar que aunque estos cinco sean excelentes en toda su forma y en todo su trasfondo, la recopilación de relatos hecha en este libro de cabo a rabo es espectacular.
Minimalista 100%, una vez más ante todos ustedes: EL GENIO RAYMOND CARVER. Otro 9 para esta obra y un nueve y medio para su excelentísimo autor. Recomendable para todo aquel ser humano.