Al principio cuesta acostumbrarse, pero a medida que avanza, uno empieza a cogerle el gustillo al peculiar estilo de Stephenson, a ese constante toque irónico que quita gravedad a todo lo que pasa.
Sólo un par de cosas le criticaré al autor por esta gran obra: su tremenda extensión (mil páginas habrían bastado, y mil páginas son muchas), y esa decepción que supone encontrarse con que la acción "hacker" es mucho menor de lo esperado por la prometedora portada.