Escrita en los años ochenta, se trata de una novela negra de estilo muy clásico. Tiene un buen ritmo, está bien estructurada y sus diálogos son bastante atractivos. El argumento se sitúa en Madrid, tanto en los barrios más humildes y conflictivos, como en las zonas de clase más alta y corrupta. Su lenguaje, directo y basado en el uso de frases cortas y concisas, propicia una muy agradable lectura.