El protagonista queda descrito al milímetro, no sólo por los actos cometidos, sino también por su capacidad de observación y calidad en los detalles. No se debe tomar al pie de la letra e incluso se podría dudar de la veracidad de los hechos dentro de la historia, pero tiene algo que engancha, tal vez el morbo que crea en el lector sea adictivo en el sentido de preguntarse hasta dónde va a llegar Bateman.