Un libro excepcional, donde se pone de manifiesto ese "realismo histérico" en el cual los hechos cotidianos pueden adquirir una dimensión extraordinaria. Palanhiuk nos tiene acostumbrados a un manejo maestro de la descripción y de la relación objeto-sujeto que lo sitúan a un nivel superior. Todo ello sostenido en el habitual tono sarcástico y un tanto ácido del escritor.