Recuerda al “realismo sucio” y a las mejores páginas de Charles Bukowski. Crudeza, humor y minimalismo en el lenguaje y en el estilo, muy telegráfico y de frases cortas, pero muy expresivo, en el que incluso se cuela cierto lirismo. Un viaje por Japón como uno nunca se imaginaría, sin exotismo ni rareza alguna, sino que parece un país como cualquier otro. O eso, o es que nuestra vida y lo que la rodea es algo que ha llegado a ser tan marciano, con sus prisas, su superficialidad y su despiadada cotidianidad y normalidad… que ya ni nos sorprende.
Probablemente éste sería el tipo de novela que haría yo si fuera escritor.