La lección del maestro es una de las novelas más vigorosas de Henry James. La construcción de las ideas demuestra una pericia mental fuera de este mundo. Las imágenes se forman por si solas, como si uno sostuviera con sus manos cerca de los ojos aquellos aparatos con apariencia de binocular que nos muestran mundos caleidoscópicos.
Es un desafío que impone frente a nuestros ojos la vocación y el amor. La pasión por nuestros sueños solitarios retados por la sublime subjetividad que brota de la pasión por alguien. La escritura perfecta como ejercicio obligadamente solitario, en conexión imperecedera con uno mismo. Uno termina preguntándose ingenuamente ¿Qué elegiría el genio, a sí mismo o a los demás?