Obra impresionante e imprescindible, no sólo para aficionados del cómic: imágenes precisas y preciosas, a veces incluso dolorosas, crean un ambiente lúgubre; personajes únicos y una multitud de tramas complejas, entrelazadas y narradas de forma con saltos hacia el pasado y el presente, sirven para una ácida crítica social, ambientada en plena Guerra Fría. Sin embargo, las profundas reflexiones sobre la humanidad y su porvenir siguen vigentes... Personalmente me ha parecido imposible captar todos los mensajes en la primera lectura y, de hecho, el final del libro incita a releer Watchmen con un nuevo punto de vista ...