Fiel a su estilo, volvemos a encontrar la misma dinámica de enigmas que resolver de “El último catón”, “El origen perdido” o “Iacobus”. Y me gusta ese estilo, por eso siempre leo cualquier cosa de Matilde Asensi, pero sin embargo creo que aquí pecó de repetitiva, se echaba en falta un aire nuevo, un giro inesperado y no el mismo orden de escenas de siempre.
Una lástima, estaba muy ilusionada con este libro.
Aún así, si no se ha leído nada de Asensi antes, estoy segura de que puede gustar mucho.