Coelho, como siempre, sabe cautivar y dejar llevar a los lectores con esa manera de narrar. Aún así, no le vi moraleja alguna. María va a Suiza, y su sufrimiento es sólo espiritual. Nunca le pasó nada prostituyéndose, no le transmitieron ninguna enfermedad sexual, nunca le pegaron, no tomó drogas, en fin, nada difícil. Ganó dinero fácil, se hizo más culta, y todo con una ligereza y rapidez inverosímil. Al final algo como el placer carnal la unión con su amado... y con lecciones de masoquismo, encima.