La traducción de Achy Obejas me parece fantástica. Es tan buena que pensé que el libro había sido originalmente escrito en español. Posee una frescura en su mezcla de inglés y español que divierte y llama la atención, además de otorgarle un ritmo y un tono muy oral. Las mejores partes, la primera y la final, pues es el narrador (hay más de uno) que más mezcla ambos idiomas. Además, uno aprende parte de la historia de la República Dominicana y lo que es sentirse entre dos culturas, doblemente rechazado por ellas.
"Fockin chévere!" que diría el narrador.