El libro es un lección de cómo salir adelante cuando todo está en contra, de cómo no siempre son los padres los que educan a los hijos, sino que esos roles se pueden cambiar y de cómo aunque unos padres puedan causar todos los problemas y miserias, siempre se les puede seguir guardando amor y respeto.
Es a la vez una crítica al sistema americano de ayudas sociales, a los que se les escapó un caso tan claro y cruel.
Aunque recuerde a otras historias como "Las cenizas de Angela" o "Un árbol crece en Brooklyn", esta historia ocurre en los años 70, lo que nos la hace más cercana y asombrosa.