Heinlein no se caracterizó por dotar de gran carnadura a sus personajes ni menos por tener pretensiones literarias. Simplemente fue una especie de "obrero" de la ciencia ficción, con solo algunos chispazos destacados (como el cuento "Todos vosotros Zombies", que no está en este libro). Con esas prevenciones se puede leer un libro relativamente entretenido, con la previa e indispensable condición de ser lector de ciencia ficción.