Pese a su fama en el ambiente de la ciencia ficción anglosajona de mediados del siglo XX, Heinlein no pasó a mi entender de escribir obras de un mediocre nivel, muy lejos de Theodore Sturgeon, Robert Sheckley, Fredric Brown, el mejor Bradbury. Esta dos novelas cortas son, efectivamente, mediocres, de pesada lectura y además han envejecido mal.