Apasionante novela que nos introduce en dos mundos totalmente distintos pero al mismo tiempo interrelacionados. En el fondo son dos historias de amor: en primer luigar, la de Ramón Berrenguer y Almodis y en segundo lugar; la de Martí, primero, con Laia y luego con Ruth.
Me gusta mucho el ambiente de tolerancia y respecto hacia las demás religiones que transmite el libro; sobre todo, con los judios. Utiliza las cualidades de esa raza para el desarrollo y prosperidad, no solo de Martí, sino de toda la ciudad de Barcelona.
Es notoria la importancia que el autor da al comercio en el desarrollo de Barcelona como ciudad y capital de los condados catalanes. Posteriormente esta política es la que hará de Aragón la dueña del comercio del Mediterráneo occidental a finales del siglo XV.
Dos críticas debo hacer al libro: una formal y otra histórica. La formal radica en la forma de dividir el libro y darle un título tan esclarecedor de lo que va a pasar en ese capítulo; quita toda la emoción y la incertidumbre de lo que pasará. Muy pocas veces el autor nos sorprende. La histórica se refiere al ambiente tan desarrollado y lujoso que nos ofrece de la ciudad de Barcelona. Hacia estas fechas la cultura cristiana occidental era simplemente mísera y pauperrima, estaba en sus albores. El ambientre de lujo que nos relata el autor no corresponde a esta época, sino a siglos posteriores. Los palacios, los caballeros, el comercio... todo está magnificado y no pertenece a esta época histórica propiamente dicha.