Este fue el primer libro, digamos "no para niños" que yo leí. Sería 1975 y me cautivó la manera en que Kourdakov narra su trágica niñez y la forma en que el sistema comunista ruso lo fue transformando en uno de los pereseguidores de creyentes cristianos más cruel de rusia, y la manera en que esa bestia interna fue cambiando.