En esta colección de cuentos más bien cortos, Bukowski despliega su habitual dosis de crudo cinismo, de desprecio, de amargura, de desengaño con la humanidad. Algunos cuentos extrapolan el grotesco ("360 kilos"), otros la irreverencia (los dos titulados "La muerte del padre") o la burla probablemente autobiográfica ("Puteo lírico"). Entretiene, pero una dosis demasiado abundante puede cansar.