La escritora Yoko Ogawa nos relata de una manera muy sencilla y simple la vida de una asistenta, madre soltera de un niño de 10 años, y su relación con un viejo profesor de matemáticas que tras un accidente pierde la memoria. Una de las cosas que me ha llamado la atención es la curiosa descripción de las artimañas que usa el viejo profesor para recordar ciertas cosas, con su americana llena de notas que va pegando para no olvidarse de las cosas "importantes". En cualquier caso la novela deja un cierto regusto a que se le podía haber sacado más, esa extraña relación del profesor con su cuñada, ¿buscaba la asistenta una figura masculina para guiar a su hijo?...
Lo cierto es que no me ha desagrado la novela, más bien lo contrario, se lee fácil (supongo que para los aficionados a las matemáticas puede incluso resultar divertida en ocasiones), y aunque la historia se haya convertido en un auténtico fenómeno social en Japón los occidentales vemos las cosas de manera diferente. En cualquier caso me dejo a Yoko Ogawa como autora pendiente, con el fin de leer otra obra suya y ver que sensaciones me produce...