Es un libro para disfrutar, sobre todo en el nudo. Los personajes tienden a lo fantástico, sin dejar de ser entrañables y conforman un simpático grupo. Es la mejor obra sobre el recurrente tema de lo oculto del cristianismo que he leido.
El final, normalito. Pero yo disfruto sobre todo con el desarrollo de las diferentes pruebas. Uno de sus mayores encantos es el cambio constante de escenario.