Una novela que he leido con mucho interés. Hace pensar y reír.
La relación Mario-Blanca es muy desigual. Mario, metódico ( y con algunos rasgos autobiográficos) siente un amor ciego y obsesivo ( "como un siervo eunuco, p.109). Blanca, una cultureta sin oficio ni beneficio, por el contrario, muestra un sentimiento interesado, sin entrega ni siquiera parcial.
Sus familias no podían ser más opuestas.
Personajes de la calle y de la vida misma.
Relaciones imposibles y condenadas al fracaso que nos empeñamos en prorrogar por miedo a la soledad.