He tenido que dejarlo sin acabar, me parece plumbeo. Creo que es ridículo ese ambiente de novela negra americana, ya de por sí repetitiva y previsible, pasada por el tamiz castizo de la españa profunda(de donde creo es el autor). Casi mejor podria haber escrito sobre los crímenes de Puerto Urraco, sin piano ni ginebra pero con dulzaina y botella de anís o algo así. Supongo que esto pasa cuando se antepone la cantidad a la calidad.