El lenguaje utilizado en “Los últimos días de la prensa” (que a título personal debería llamarse los últimos días de la chuchasumadre, por las veces que escribe esta palabra Bayly), es un lenguaje demasiado popular (vernáculo, vulgar, etc.).
Es entretenida hasta cierta parte, hasta el capítulo en el cual Zamorano (anti comunista) interviene en el congreso periodístico del Cuzco, hecha todo a perder con sus locuras, es expulsado del congreso antes mencionado y en el siguiente capítulo sin mediar muchas líneas entre un hecho y el otro, por obra y gracia (magia) del espíritu santo, Francisco se vuelve un poseso de Zamorano y crítica a su padre por ser un comunista encubierto y travestido ideológico.
Éste hecho hace perder toda la magia a la ficción, pudo haber puesto algunos hechos entre esa lamentable intervención de Zamorano y el cambio repentino de Francisco, pero no lo hizo. Cuando llegué a ésta parte no quise terminarlo, pero como estudiante de literatura me vi en la necesidad de hacerlo para poder hacer una crítica.
Ésta novela es liviana a más no poder. El final para variar es muy forzado, al darle muerte al viejo anti reforma-agraria.
La moraleja del libro es, “el periodismo es una mierda”.