Soldem (23 de septiembre de 08)
Una historia mágica que envuelve. Con esa forma de narrar, se puede oler el chocolate que hace la protagonista, notar su textura, ver los colores.
Los personajes son todos peculiares. Me encantó la anciana con su sabiduría y resolución. El sacerdote con esa lucha entre la alegría que ve en las nuevas vecinas y la austeridad que predica con su mente tan pobre y encorsatada.
Todos ven a las mujeres de la chocolatería como una tentación. ¿Se podrán resistir a ellas?