Es un libro que realmente disfruté leer. El mundo en el que te mete el autor es extraordinario en sus formas y sensaciones. Considero que la figura de la geisha se mitificó para el mundo después de esta obra, es cierto que ya se hablaba mucho de ellas, pero este autor supo mezclar su esencia con la ficción para lograr que fuera un tema atractivo para muchos que no lo veíamos así.
En particular la magistral descripción del clásico jardín japonés con los cerezos en flor, me gustó e incluso me hizo sentir que estaba allí disfrutando del aroma fresco y la bellezas naturales que describió.