Cuento corto, de fácil lectura por su lenguaje claro y por una trama entendible, en el que podemos encontrar los cambios de parecer, en la justicia, que procesamos los ciudadanos de a pie, prejuzgando sin escuchar ni atender a los hechos.
Una historia, en definitiva, que se adelanta a nuestros tiempos, sin que con el pasar de éste, hallamos aprendido o mejorado, en la justicia que impartimos, los que a las leyes no nos dedicamos.