“Dejemos hablar al viento” que nos trae voces de las ensoñaciones etílicas del comisario Medina alimentadas por una nebulosa vida plagada de corrupción, traiciones, miserias y angustia por su declive ante la falta de tiempo para empezar su gran obra. Hay que tomarse el tiempo para leerlo y familiarizarse con el estilo que al principio parece caótico, pero después las piezas van encajando en el engranaje.