Uno de los primeros libros de Murakami en dónde ya apunta algunos de los rasgos de sus posteriores grandes novelas: mezcla de la realidad y los sueños, un cierto aire surrealista e inquietante, y en este caso una aproximación a la novela políciaca y de intriga. La búsqueda del carnero se convierte en una especie de búsqueda de un Santo Grial interpretable incluso con tintes místicos.