Al concluir la lectura del libro (tarde mes y medio, iba poco a poco) me quedó una nostalgia similar al terminar de leer los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño. Quedó totalmente prendido de la trama en la que Tooru Okada se sumerge...fue una gran lucha sin cuartel durante las 900 páginas que duró nuestra batalla de Nomohan. La fuerza de sus personajes: Kumiko, May Kasahara, Noboru Wataya, el Teniente Mamiya, Malta y Creta Kanoo, Nutmeg y Cinamoon Akasara, Ishikawa y otros tantos personajes misteriosos van de la mano con los mitos de suspenso que Occidente ha ido asimilando como medio de renovarse en sus propios libretos proyectados en filmes como El Aro y La Maldición.
La tendré en cuenta para una relectura.