Dios mío, qué maravillaaaaa, qué dureza, qué sensaciones deja esta obra.
Aunque sea en otro ámbito, pero solamente Delibes es capaz de escribir así y de describirnos así. Uno tiene la sensación de que después de leer esta obra de teatro debe darse un baño en agua muy caliente y quitarse toda esa realidad que le ha quedado pegada en la piel.