De lejos la mejor novela de Jane Austen. Me encantó que hasta las últimas dos páginas una no podía siquiera adivinar cuál sería el destino final de Fanny. Pero lo que más me gustó del libro fue el último capítulo, donde la autora, tan absorta en la historia, y como queriendo dar los retoques finales cuenta como cada situación llegó al final.
Me encantó el sentido personal del último capítulo. Vale la pena la lectura.