Simple e infantil. La autora trata al personaje de Arquímedes con todos los tópicos de los grandes genios: despistados, ausentes de los problemas cotidianos; sólo pone toda su atención cuando se trata de problemas matemáticos. La construcción de catapultas solo es un medio para ganarse la vida. Pero lo que es destacable en todos los genios es que construyen armas bélicas eficaces; pero cuando ven sus mortales consecuencias, reniegan de ellas. Algo parecido le ocurrió a Einstein con la bomba atómica. Además no hay tensión entre los personajes. Las disputas entre Arquímedes e Hieron son de risa; como si fuera una disputa fingida. El libro trata una parte de la vida de Arquímedes muy concreta: el primer sitio de Siracusa. Ni lo de antes ni lo de después cuenta. Para eso que se dedique a escribir historias cortas.