Un texto sin duda defensor del naturalismo, lleno de sarcasmos dirigidos a quienes no aceptan la ciencia o la ven como una forma demoníaca, un invento de Satán. De alguna manera, Flaubert defiende en este texto a la ciencia de la misma manera que "ataca" las religiones. Flaubert es otro Satanás, otro diablo que tienta al mismo lector, en mi caso, no con la misma "fortuna" que a San Antonio.
No es extenso, pero sí denso, esto porque tiene muchos términos extraños y religiones de todas partes del mundo.