Leer cualquier obra de comienzos del siglo XIX requiere un pequeño esfuerzo ya que la prosa se vuelve muy lenta, pero a veces vale la pena. La obra se estructura de una manera muy particular: primero el relato del marino Robert Walton que planea llegar al polo norte, luego el Dr. Victor Frankenstein quien obsesionado en antiguos libros de alquimia logra crear vida humana a partir de un experimento, por último el monstruo que fue creado -que muy lejos de ser perfecto como la creación divina- que no comprende porque todo el mundo lo odia. El relato tiene la carga romántica de su tiempo, hay que recordar que la autora estaba casada con el poeta Pierce Shelley (y es muy probable que la haya ayudado a realizar este trabajo). Lo que más me gustó fueron las reflexiones de la criatura. Para leer y pensar.