Un buen libro de aventuras, intriga y misterio en la línea de buen hacer de Follet.
Cuando comencé su lectura reconozco que me apabullé. Ciertamente eran demasiados personajes sin que, aparentemente, el libro fuera demasiado voluminoso. Esto hizo que me replanteara incluso su lectura. Pero me lo tomé con calma y decidí seguir. Enseguida me día cuenta de que mi primera impresión no tenía fundamento y el libro comenzó a retenerme. Lo leí entre un Sábado y la madrugada de un Domingo, de tirón, como a todos nos gusta leer los libros (desgraciadamente casi nunca es posible).