Bueno, un libro entretenido. Sin mayores pretensiones lo abordé, bien es cierto. Eso sí, despierta las ganas de darse una vuelta por Girona y sus alrededores. Esperaba, de todos modos, algo más de la mezcla de culturas del Besalú de aquellos tiempos. Creo que no profundiza demasiado (no se si tampoco era el caso) en las relaciones entre cristianos y judíos.