Rapso (16 de septiembre de 11)
Un libro para degustar como la comida de un restaurante de lujo: poco a poco, sin prisas, saboreando hasta la posición de las comas. Pasajes absolutamente preciosos abundan durante toda la obra. Si en mi caso en particular no lo disfruté como se merecía (y de ahí mi 7) fue porque el estilo lírico me resulta poco atractivo al no haber un hilo argumental detrás. Pero está claro que, en este caso, eso es un problema del lector y no del escritor.