Otra novela típica del género: templarios, tesoros o persecuciones, se mezclan en una narración bien documentada y entretenida, pero que apenas aporta nada más allá del puro entretenimiento. En esta ocasión, un sanjuanista es requerido por la Iglesia para descubrir los tesoros templarios una vez éstos han sido disueltos por la Iglesia auspiciada por el Rey de Francia. Como no podía faltar, también se incluye una historia de amor, algo mejor cincelada que en otras novelas de la autora.