Ejemplo genial de como se puede escribir una obra maestra, llena de matices para la reflexión, a la vez que breve. Muestra brutal a través de la sencillez y de la cotidianidad, de la dureza de la supervivencia cuando no tienes prácticamente nada y vives en un entorno hostil. Sólo estas 120 páginas merecen el Nobel recibido por la autora.