Desilusiona un poco al seguidor de Borges el contenido de este libro. Su título, ambicioso por cierto, no se corresponde más que en pequeña medida con los más famosos seres imaginarios concebidos por el hombre y sí incluye, por el contrario, muchas creaciones desconocidas o irrelevantes. Por otra parte, resulta un mero esbozo de cada criatura fantástica, generalmente de una sóla página.