Como en todos sus libros, Gioconda Belli refleja muy bien el mundo femenino. En este caso, todo gira alrededor de la figura de Juana de Castilla, la cual adquiere una dimensión humana muy distinta a la que habitualmente se conoce de ella.
La autora nos hace ponernos en la piel y en los sentimientos de una joven enamorada, de ideas demasiado modernas para el mundo que la tocó vivir y desgraciadamente para ella centro de todas las conspiraciones políticas que se entrecruzaron en la España del siglo XV. Otras princesas, como su hermana Catalina de Aragón, se resignaron al papel que la Historia y sus padres, los Reyes Católicos, les habían designado. Juana, no. Quiso ser, por encima de todo, una mujer con criterio y sentimientos propios. Y eso fué algo que no le fue perdonado.
En cuanto a las dos historias que se entrecruzan en el libro, a mí personalmente me interesó muchísimo más la de Juana que la de Lucía, la cual me parece bastante previsible y banal. A pesasr de que la historia de Juana es archiconocida, al menos en sus lineas fundamentales, descubrí en ella una riqueza de matices y una profundidad de investigación que me gustaron mucho. Sin embargo, la historia de Lucía me pareció simplemente un relleno.
A pesar de ello, creo que es un magnífico libro que nadie, sobre todo a aquellas personas aficionadas a la Historia, deberían dejar de leer.