Un profesor universitario de mediana edad encuentra, al morir su padre (un acomodado constructor que cimentó su fortuna en los años más negros del franquismo) a una mujer que compartió historia y miseria con sus antepasados. Poco apoco irán cayendo todos los pilares que habían hecho de su vida una existencia previsible y sin aristas, socialmente deseable y casi feliz. El encuentro con sus antepasados modificará las referencias vitales con las que hasta ahora ha percibido y se ha relacionado con su familia, con su trabajo y con su entorno, relativizando los valores que han moldeado y dado sentido a su vida. Más que logrado homenaje a las víctimas de la guerra y la posguerra, a su sufrimiento y especialmente a su miedo y su silencio. Quizás por eso, por tratarse de un homenaje la autora no teme decantarse ética y visceralmente por los vencidos, ganando así calidez emocional pero perdiendo por momentos parte de la objetividad exigible al marco histórico que pretende redimir